Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Leviticus: Ritual de sangre”, película de Adrian Chiarella con Joe Bird, Stacy Clausen y Mia Wasikowska
Revelación de los festivales de Sundance (en enero último), donde fue adquirida por Neon, y SWSW (en marzo), esta ópera prima australiana que combina un coming of age gay con un terror muy bien dosificado en el contexto de una rígida comunidad religiosa llega a los cines latinoamericanos casi en simultáneo con su estreno en los Estados Unidos y su país de origen. En la Argentina contará con muy pocas salas y solo ne funciones nocturnas, ya que la inmensa mayoría de las pantallas están monopolizadas por Toy Story 5 y Supergirl.
Leviticus: Ritual de sangre (Leviticus, Australia/2026). Guion y dirección: Adrian Chiarella. Elenco: Joe Bird, Stacy Clausen, Mia Wasikowska, Jeremy Blewitt, Ewen Leslie y Davida McKenzie. Fotografía: Tyson Perkins. Edición: Nick Fenton. Música: Jed Kurzel. Distribuidora: Cinetopia. Duración: 88 minutos. Apta para mayores de 17 años.
Con películas como El cazador de Wolf Creek (2005), de Greg McLean; The Loved Ones (2009), de Sean Byrne; The Babadook (2014), de Jennifer Kent; Cargo (2017), de Ben Howling y Yolanda Ramke; Upgrade: Máquina asesina (2018), de Leigh Whannell; Sissy (2022), de Hannah Barlow y Kane Senes; y Háblame (2022), de los hermanos Michael y Danny Philippou, el cine australiano se ganó un lugar de privilegio dentro del cine de terror. Leviticus se suma con orgullo a esa tendencia y hasta comparte protagonista, Joe Bird, con Háblame.
Sin embargo, más allá de que tiene sus buenos sustos, Leviticus (el genérico subtítulo local Ritual de sangre no le hace demasiado honor a la propuesta) está más cerca del terror autoral tipo Te sigue (2014), ¡Huye! (2017) o Midsommar: El terror no espera la noche (2019) que de los exponentes más sádicos y explícitos del género.
Leviticus es una mixtura entre el terror (con la figura del doble como elemento más recurrente), el drama romántico (en plan cine queer) y el thriller psicológico ambientado en una pequeña ciudad mitad rural, mitad fabril (una parte transcurre en un molino abandonado y en otros momentos se ven industrias con sus chimeneas contaminantes) dominada por una comunidad cristiana muy conservadora en la que la homosexualidad es vista como algo perverso y diabólico.
Es en ese contexto homofóbico donde los adolescentes Naim (Joe Bird) y Ryan (Stacy Clausen) deberán lidiar con la abulia gris del lugar, la atracción que los une, la represión de los mayores (como la gélida madre de Naim interpretada por Mia Wasikowska o un líder religioso al que se denomina como “sanador liberador” que exorciza a los pecadores), la identidad, el deseo, los celos y el miedo a ser diferente en un ámbito donde se apuesta a la uniformidad y la “normalidad”; y -claro- diversos elementos sobrenaturales.
La construcción de un entramado social al que cuestiona sin tapujos, una puesta en escena más funcional que virtuosa, las notables actuaciones, los efectos visuales que jamás abruman... Todo en Leviticus se articula para que en poco más de 80 minutos entendamos y nos compenetremos con los miedos, las angustias y los peligros que atraviesan los protagonistas. Tras Obsesión y Backrooms, la nueva y bienvenida sorpresa del terror cosecha 2026 es este más que promisorio debut de Chiarella.
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-Más allá de las reacciones que suelen despertar los hermanos Coen (admiración por su ingenio y su talento, irritación por su cinismo y su aire de superioridad), lo cierto es que la consagración que en Hollywood significan los Oscar a Mejor Película, Dirección y Guion les llega por uno de sus mejores trabajos. Esta transposición de la novela del gran Cormac McCarthy propone una profunda, implacable, desperanzada reflexión sobre la codicia, la debacle moral y el auge de la violencia en el corazón de la sociedad norteamericana, que además contó con el aporte de tres grandes actores (Tommy Lee Jones, Javier Bardem y Josh Brolin) y la habitual maestría narrativa del dúo.
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El director de Let The Summer Never Come Again (2017) y What Do We See When We Look at the Sky? (2021) estrenó en la Competencia Oficial del Festival de Locarno 2025 una road movie que propone un viaje de la ciudad al campo con un padre que va en busca de su hija.
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