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Crítica de “Gutiérrez is mai neim”, serie de Jesús Braceras con Darío Barassi y Yayo (Disney+)
El prolífico Jesús Braceras (dirigió series como Todos contra Juan, Estocolmo, Monzón, Barrabrava y el exitoso documental Muchachos, la película de la gente) es el showrunner y realizador de esta despareja comedia negra policial.
Gutiérrez is mai neim (Argentina/2026). Showrunner y director: Jesús Braceras. Elenco: Darío Barassi, Yayo (Guridi), Juli Savioli, Abian Vainstein, Lucas Molina, Mario Alarcón, César Bordón, Marcos Wonsky. Música: Sergei Grosny. Fotografía: Daniel Ortega. Duración: 8 episodios de media hora cada uno, todos disponibles desde el miércoles 26 de agosto en Disney+.
Gutiérrez is mai neim puede verse como una combinación entre la saga de Torrente con las desventuras del personaje homónimo creado por Santiago Segura y las buddy movies que en el cine argentino tuvieron picos de originalidad y comicidad como Tiempo de valientes, de Damián Szifron. Sin embargo, esta creación de Jesús Braceras se queda en esbozos, arrebatos, aisladas irrupciones de ideas ingeniosas y gags graciosos. El resultado, entonces, es una serie irregular, espasmódica, que no llega a ser todo lo provocadora, zafada, satírica, despiadada y políticamente incorrecta que podía (debía) ser.
En el inicio vemos al subcomisario Roberto Gutiérrez (Darío Barassi) y su compañero de patrulla, el teniente Rubén Torcoletti (Yayo), buscando una “colaboración” en la nueva pizzería de la zona (la acción transcurre en el conurbano bonaerense), pero consiguiendo como premio consuelo una grande de muzzarella. Acto seguido se descubre también en su jurisdicción el cadáver del embajador ruso, ejecutado con un disparo en la frente a bordo de su automóvil. El caso adquiere tal dimensión que hasta la CIA (sí, la todopoderosa agencia estadounidense) llega para investigarlo, pero serán Guitérrez, Torcoletti y sus colaboradores quienes apelarán a los recursos a su alcance (mucho de improvisación, chamuyo y acciones non sanctas) para estar a la altura de las circunstancias.
Hay en los cuatro episodios de algo menos de media hora cada uno que Disney adelantó a la prensa (sobre un total de ocho) algunas escenas que están muy bien (la “asistencia” de Gutiérrez a un suicida en una terraza, las penurias de Torcoletti, que está divorciado, cuando tiene que llevar a su atribulada y atónita hija adolescente a bordo del patrullero durante toda una jornada), pero la sensación que deja al menos esta primera mitad de la serie es de un relato con demasiados desniveles y un promedio de eficacia humorística menor al esperable.
A la dupla protagónica se le sumará a cada rato la sargento Ventura (interpretada por la popular influencer Juli Savioli), mientras que en papeles secundarios aparecen actores de renombre como Abian Vainstein (el comisario Capote), Mario Alarcón (Ernesto, el padre mala onda de Gutiérrez) y César Bordón (el ministro de Seguridad preocupado por las inimaginables e incontenibles consecuencias del caso). Simpática de a ratos, de fácil “digestión”, Gutiérrez is mai neim no llega al nivel que prometía, aunque el crédito queda abierto para las cuatro entregas finales.
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