Festivales
74 SSIFF
Festival de San Sebastián 2026: Crítica de “Ghost Song” (“Geister”), de Fatih Akin (Película de Apertura - Competencia Oficial)
El director de En julio, Solino, Contra la pared, Al otro lado, Cocina del alma, The Cut, En pedazos y Amrum inauguró la 74ª edición con un film que también compite por la Concha de Oro.
Ghost Song (Geister, Alemania/2026). Dirección: Fatih Akin. Elenco: Mariam Dawoud, Eren M. Güvercin, Carlotta von Falkenhayn y Gabriel-Winner Amorim. Fotografía: Frank Griebe. Edición: Andrew Bird. Música: Malakoff Kowalski. Duración 106 minutos.
A lo alto de la torre Heinrich Hertz de Hamburgo se celebra una fiesta. Ahí, Farasha (Mariam Dawoud) baila con una amiga. La cámara de Fatih Akin captura los movimientos de los jóvenes en la fiesta desde una postura algo baja, se mueve con la chica. Sin embargo, ese momento lúdico, en el que aparentemente no pasa nada, en seguida da paso a un encuentro que será definitivo en la trama. En la barra de ese espectacular local ubicado en la estructura más alta de la ciudad, Farasha conoce a Faris (Eren M. Güvercin). Los dos son jóvenes, se acaban de graduar de la secundaria, tienen raíces en Oriente Medio y se han enamorado. Así arranca la trama de Ghost Song, presentada como película de apertura y dentro de la Competencia Oficial de San Sebastián.
La primera conversación entre Farasha y Faris finaliza cuando los móviles de los dos se enlazan (Akin se esmera en filmar el detalle de las pantallas agendando los contactos); pero la cosa no termina aquí. En el ascensor, se vuelven a ver y ahí sí se produce un plano contraplano que parece sellar el acelerado romance. Como la amiga de Farisha está muy borracha, el chico se presta a llevar a las dos amigas a casa. El cineasta les deja aquí: en el plano del coche que se adentra bajo la lluvia en una carretera en obras. Se imprime entonces el título de la película y, en ese corte, en esa elipsis, se quiebra todo.
En el cine de Akin hay una insistencia en el grito, en lo tremebundo, en buscar que siempre pase algo. La apertura de Ghost Song es una buena muestra de ello: lo mejor es su manera (incluso poco cosificadora) de filmar a los jóvenes bailando, de danzar con su protagonista, de dejar que, por un momento, no pase nada.
De la misma manera, la elipsis según la cual entre el plano del coche y la escena justamente posterior al título, en el hospital donde Faris está ingresado porque han tenido un accidente, es apenas un espejismo. Una puede pensar entonces que es el detalle de un cineasta que ha decidido elidir lo más cruento y, sin embargo, el resto del metraje nos demuestra que no es así: hasta tres veces se recreará ese accidente y con todo lujo de detalles. La primera vez, cuando un amigo de Faris que iba también en el vehículo le cuente qué recuerda, y que Akin juega incluso con la distancia entre lo enfocado y lo desenfocado para acentuar el dolor.
Si en Sucederá esta noche, de Nanni Moretti, reivindicaba el plano contraplano en su relación con el amor romántico de una forma por momentos ingenua, pero siempre luminosa, Ghost Song hace lo propio a partir de la premisa opuesta.
Filmada en blanco y negro, pero puntuada por carteles en color que anuncian el comienzo de cada nuevo capítulo, Ghost Song resulta endeble en tanto que su retrato del amor a primera vista no logra sostener la historia de amor entre Faris y el fantasma de Farisha, y desorganizada en el momento en que comienza a acumular escenas de impacto. El plano del chico caminando de manera temeraria por la torre parece evocar a los ángeles de Las alas del deseo / El cielo sobre Berlín, y el encuentro entre los dos protagonistas en un edificio abandonado y con fuegos artificiales al fondo recuerda al final de El club de la pelea.
Tanto la película de Wim Wenders como la de David Fincher proponen una suerte de relación entre el mundo físico del ser humano y la sustancia invisible de otros (los ángeles, la personalidad proyectada); la de Akin también, solo que, a diferencia de su compatriota Christian Petzold, no sabe cómo resolverlo si no es precisamente con petardos, con fuegos de artificio, con mera pirotecnia.
TAGS
CRITICAS CRÍTICAS CRITICA SAN SEBASTIAN CINE ALEMAN FATIH AKIN FESTIVAL DE SAN SEBASTIAN REVIEW VIOLETA KOVACSICS SAN SEBASTIAN 2026 FESTIVAL DE SAN SEBASTIAN 2026 REVIEWS GHOST SONG GEISTER 74 SSIFFCOMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

FESTIVALES ANTERIORES
Pocos días después de su estreno mundial en la Competencia Oficial de la Mostra de Venecia, se presentó en la sección Perlak el más reciente largometraje del director de Palombella rossa, Aprile, Caro Diario, El caimán, La habitación del hijo, Habemus Papa, Mia madre, Tre piani y Lo mejor está por venir.
-En este espacio se irán actualizando los links a todas las reseñas publicadas durante la cobertura de la edición de la 74ª edición de la muestra vasca (18 al 26 de septiembre).
-Ya hay 39 críticas disponibles.
-En su segundo largometraje de ficción tras su multipremiado debut con Moving On (2019), la directora coreana salta del universo infantil al adolescente con buenos resultados.
-Luego de su première mundial en el TIFF, se presentará en la sección New Directors de San Sebastián.
La principal competencia del TIFF (quien la gane quedará habilitada directamente para competir por una nominación al Oscar a Mejor Película Internacional) abrió con un desgarrador melodrama japonés de posguerra.
