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Crítica de “Sirât”, película de Óliver Laxe (texto y videoreseña)
Tras un comienzo muy prometedor, el nuevo film del director de Todos vós sodes capitáns (2010), Mimosas (2016) y Lo que arde (2019) cae en las redes de la crueldad y la tentación del sadismo. Producida por los hermanos Almodóvar, ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025, cinco European Film Awards y está nominada a dos Oscar (Mejor Película Internacional y Mejor Sonido) y a 12 Goya de la Academia de Cine de España.
Sirât: Trance en el desierto (Sirât, España, Francia/2025). Dirección: Oliver Laxe. Elenco: Sergi López, Jade Oukid, Bruno Núñez, Stefania Gadda, Joshua L. Henderson, Tonin Janvier y Richard Bellamy. Guion: Oliver Laxe y Santiago Fillol. Fotografía: Mauro Herce. Música: Kangding Ray. Edición: Cristóbal Fernández. Sonido: Laia Casanovas. Distribuidora: Cinetopia. Duración: 120 minutos. Estreno en cines de Argentina: 29 de enero de 2026. Salas (primera semana): 28.
VIDEOCRÍTICA, por Diego Batlle y Manu Yáñez
CRÍTICA, por Diego Batlle
Siempre me interesó y por momentos me fascinó el cine de Oliver Laxe y su selección para disputar por primera vez la Palma de Oro parecía la merecida consagración para un realizador que ha ido escalando peldaño a peldaño la cuesta de Cannes (Mimosas se estrenó en la Semana de la Crítica; Todos vós sodes capitáns, en la Quincena de Realizadores y Lo que arde, en Un Certain Regard). Sin embargo, Sirât -coproducida por los hermanos Agustín y Pedro Almodóvar- resultó una profunda decepción, sobre todo porque su primera mitad es realmente notable.
Sirât- cuyo título remite a un puente sobre el Infierno por el cual todas las personas deben cruzar en el Día de la Resurrección- comienza con una rave en pleno desierto marroquí. Los parlantes retumban al atardecer y decenas de personas bailan como en trance al ritmo de los beats y con las montañas de fondo. Es el potente inicio de un film con mucho de místico, pero también de alucinatorio, de lisérgico, con un trabajo de fotografía, edición y sonido prodigioso.
De golpe, aparecen en escena personajes que claramente no pertenecen a esa “tribu”: Luis (Sergi López) y su hijo Esteban (Bruno Núñez), acompañados por la perra Pipa. Ellos les muestran a todos la foto de Mar, la hija de Luis y hermana de Esteban, que ha desaparecido hace ya cinco meses y solía frecuentar esas fiestas electrónicas. La muchacha no está en ese evento, pero los protagonistas deciden seguir a un contingente que se dirige hacia el sur, más cerca de Mauritania. En medio de una zona cada vez más militarizada y con faltante de combustible (hay un creciente mercado negro), padre e hijo viajarán en un vehículo que no es propicio para surcar desiertos y caminos de montaña, mientras el resto lo hace en camiones todoterreno transformados en casas rodantes.
De a poco, esos dos extraños son incorporados a una suerte de familia de marginados, rebeldes y tullidos (a uno le falta un brazo, a otro una pierna) en una entrañable película de aventuras, una road movie con algo de Mad Max y Fitzcarraldo. Pero, promediando las dos horas de relato, las tragedias que se venían insinuando estallan y de la peor manera. No vamos a spoilear nada, pero de golpe Laxe se pasa al “bando” de los Lars Von Trier, los Michael Haneke y los Michel Franco con un nivel de crueldad y sadismo, una andanada de golpes bajos, de manipulaciones emocionales, de efectismos para los que no estábamos preparados y su filmografía nunca había transitado.
Que el mundo fue y será una porquería ya lo sabemos, que gente valiosa e inocente muere de la manera más injusta es algo incuestionable, pero Laxe nos somete en la parte final a una tortura cinematográfica con los recursos más arteros propios del shock value. Si ese es el precio a pagar para acceder a la Competencia Oficial de Cannes hay que decir que el costo ha sido altísimo.
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Sirat es una gran película. Que no nos guste la metáfora descarnada de que todos caminamos por un campo minado y que viajamos en un tren hacia ninguna parte, es otra cosa.
Estoy de acuerdo con tú crítica,él final es de una violencia que no esperas y te deja impactado, creo que era innecesario, uno ya se espera un final triste,pero se pasó un poco, no sería capaz de mirarla otra vez, es muy dura y cruel,quedas impactado por un tiempo.
Estoy de acuerdo con tú crítica,él final es de una violencia que no esperas y te deja impactado, creo que era innecesario, uno ya se espera un final triste,pero se pasó un poco, no sería capaz de mirarla otra vez, es muy dura y cruel,quedas impactado por un tiempo.