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Crítica de “La mitad que falta” (“Twinless”), película de James Sweeney con Dylan O'Brien (Flow, Claro Video, Apple TV, YouTube)
El segundo largometraje del director de Straight Up (2019) lo tiene también como protagonista junto al ascendente Dylan O'Brien en una provocadora comedia negra. Ganador del Premio del Público en el Festival de Sundance 2025, entre varias otras distinciones.
La mitad que falta (Twinless, Estados Unidos/2025). Guion y dirección: James Sweeney. Elenco: Dylan O'Brien, James Sweeney, Aisling Franciosi, Chris Perfetti, Francois Arnaud, Tasha Smith, Lauren Graham y Susan Park. Fotografía: Greg Cotten. Edición: Nik Boyanov. Música: Jung-Jae Il. Duración: 100 minutos. Disponible para alquiler en plataformas como Flow ($650 por 48 horas), Claro Video ($430 por 48 horas), Apple TV y YouTube (figura como "La mitad perdida").
Roman (Dylan O’Brien) concurre a un grupo de autoayuda para personas que han perdido a un hermano gemelo. Allí conoce a Dennis (el también director y guionista James Sweeney) y de inmediato se hacen amigos y compinches, pese a que sus personalidades y universos son muy diversos (Roman es heterosexual y Dennis es gay).
Pero pronto nos enteraremos de que no todo es tan natural ni casual. En verdad, Dennis fue pareja fugaz de Rocky (también interpretado por O'Brien), gemelo de Roman que murió atropellado en circunstancias que se descubren en el inicio del film, pero que es mejor no adelantar. En verdad, en estos tiempos de psicosis por el spoiler, conviene no contar nada más de una trama que tiene sus situaciones dramáticas, sus vueltas de tuerca, sus golpes de efecto, pero mantiene siempre un tono fluido y zumbón.
En varios aspectos La mitad que falta sintoniza con ciertos clichés y lugares comunes del cine independiente norteamericano (los guiños cómplices, el regodeo en su propio ingenio, cierta manipulación), pero compensa por partida doble, ya que termina haciendo gala de una honestidad brutal; y se desmarca de la complacencia para proponer por momentos una mirada incómoda y hasta políticamente incorrecta a la hora de retratar la obsesión incluso algo enfermiza de un muchacho gay por otro heterosexual.
Mayormente graciosa, siempre sincera y a su manera catártica, La mitad que falta es una exploración del duelo, de la amistad, del amor y de los celos, sobre todo a partir de la aparición del tercer vértice de un triángulo como el personaje de Marcy (Aisling Franciosi), compañera de trabajo de Dennis y luego amante de Roman.
James Sweeney se luce en su triple rol de director, guionista y coprotagonista, aunque la principal razón del éxito de La mitad que falta reside en la interpretación de O'Brien (a quien veremos junto a Rachel McAdams en la inminente ¡Ayuda!, de Sam Raimi), quien con su doble papel demuestra su versatilidad actoral para exponer la ira, el dolor, la angustia, pero también la sensibilidad y la vulnerabilidad, sobre todo en el caso del personaje central de Roman.
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