Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Dreams: Sueños”, película de Michel Franco con Jessica Chastain
El director mexicano de Después de Lucía (2012), Chronic (2015), Las hijas de Abril (2017), Nuevo Orden (2020), Sundown (2021) y Memory (2023) sigue trabajando con estrellas de Hollywood, en este caso con otra película al servicio de Jessica Chastain. Tras su estreno mundial en la Competencia Oficial de la Berlinale, llega a las salas argentinas.
Dreams: Sueños (México, Estados Unidos/2025). Guion y dirección: Michel Franco. Elenco: Jessica Chastain, Isaac Hernández, Rupert Friend, Marshall Bell y Eligio Meléndez. Fotografía: Yves Cape. Edición: Michel Franco y Oscar Figueroa Jara. Distribuidora: Imagem Films. Duración: 100 minutos. Apta para mayores de 16 años.
A Michel Franco le gusta regodearse en el dolor. Hacer del sufrimiento un tema y casi una manera de entender el cine y, por lo tanto, de la puesta en escena. Dreams: Sueños se presenta a partir de este principio cuando comienza con un camión en medio del desierto, de día y de noche, y desde el que se escuchan gritos y súplicas. Entendemos en seguida que adentro hay unos migrantes mexicanos a los que finalmente sacan violentamente de ahí. Entre ellos se encuentra el joven Fernando que, sediento y sin dinero en los bolsillos, consigue llegar a San Francisco.
Y aquí emerge la primera sorpresa: el chico llega a una casa de diseño en un barrio de la zona alta de la ciudad, agarra una llave que estaba escondida, abre la puerta y entra. ¿Cómo hemos pasado de un furgón clandestino en el desierto al lujo de San Francisco? La respuesta la da Jennifer McCarthy, el personaje interpretado por Jessica Chastain, la hija de una familia adinerada, que se ha encaprichado con el joven mexicano, al que dice amar y al que sin duda desea, pero con quien pretende mantener una relación sin que nadie de su entorno sepa nada. El conflicto es así múltiple: de clase, de raza y de género.
Podríamos hablar entonces de una película con una mirada interseccional, si no fuera porque a Franco le cuesta comprender que la perspectiva feminista e interseccional no pasa por el sadismo sino por el humanismo, no pasa por el castigo sino por los cuidados.
Hay momentos, eso sí, en los que Dreams: Sueños parece que puede salirse de la tendencia hacia el tremendismo del cine de Franco. Esos momentos pasan por el cuerpo: por las figuras deseantes de los personajes de Chastain y del actor Isaac Hernández, y sobre todo por la presencia de este último, un joven que pronto descubrimos que es bailarín y que es en la danza donde se encuentra a sí mismo, que sonríe, que se emociona.
Franco cuenta, además, con la complicidad de sus actores: de Hernández, cuya presencia es magnética, y de Chastain, que sabe permanecer a ratos en un segundo plano y que comprende que la sexualidad y el deseo son fundamentales para la construcción de la hiriente relación entre los protagonistas: si en algún momento se comprende que el vínculo entre ambos es sincero es mediante la puesta en escena del arrebato, del deseo carnal.
Es entonces, cuando el director está menos pendiente de la manipulación emocional y se deja llevar por los gestos, por la carne y por la expresión del cuerpo, que se dan algunos de los mejores momentos de su cine. Sin embargo, al final, Michel Franco no deja de ser fiel a sí mismo, borrando definitivamente la sonrisa de su personaje principal.
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