Críticas

Estreno en cines

Crítica de “Amores compartidos” (“Splitsville”), película de Michael Angelo Covino con Kyle Marvin, Dakota Johnson y Adria Arjona

Estrenada -fuera de competencia- en el Festival de Cannes 2025, esta tragicomedia coescrita por los también protagonistas Covino y Kyle Marvin (el dúo detrás de The Climb) apuesta por el desenfreno y la provocación con resultados bastante atractivos.

Estreno 04/09/2025
Publicada el 02/09/2025
  • Covino, Marvin, Arjona y Johnson.

Amores compartidos (Splitsville, Estados Unidos/2025). Dirección: Michael Angelo Covino. Elenco: Kyle Marvin, Dakota Johnson, Adria Arjona, Michael Angelo Covino, Nicholas Braun, Charlie Gillespie, Simon Webster y David Castañeda. Guion: Michael Angelo Covino y Kyle Marvin. Fotografía: Adam Newport-Berra. Edición: Sara Shaw. Música: Dabney Morris y David Wingo. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 100 minutos. Apta para mayores de 13 años con reservas. Salas (primera semana): 55.

(Publicada originalmente el 20/8/2025)

Hace tres semanas se estrenó en los cines argentinos Amores materialistas (Materialists), una comedia romántica de Celine Song que con el correr de los minutos se iba desmarcando de los cánones más clásicos del género para priorizar una ácida mirada socioeconómica. Algo parecido sucede con esta película cuyo título local comparte la primera palabra y que también tiene entre sus protagonistas a Dakota Johnson. En efecto, Amores compartidos (Splitsville en el original) tiene todos los condimentos de las historias de romances, engaños, seducciones, resentimientos, divorcios, celos y “rematrimonio”, pero sus coguionistas Kyle Marvin y Michael Angelo Covino (ambos son los principales intérpretes masculinos; y el segundo también ofició como director) buscan complejizarla y deformarla, a veces en demasía.

Todo comienza con un absurdo y trágico accidente de tránsito que dispara una separación. Ashley (Adria Arjona) le dice a su marido Carey (Kyle Marvin) que quiere el divorcio y éste reacciona de la peor manera. Poco después Carey termina en lo de su mejor amigo, Paul (Michael Angelo Covino), un empresario de bienes raíces que tiene una mansión con vista a un lago. El está casado con Julie (Dakota Johnson) y le cuenta que tienen una pareja abierta. Así, apenas Paul sale para atender uno de sus negocios, Carey no tardará en mantener un encuentro sexual con Julie. Cuando al día siguiente se lo cuenta, ambos terminan a las piñas y patadas, tirándose de todo y  rompiendo la mitad de la casa.

Ese es el inicio, que marca también el tono de este torbellino de encuentros y desencuentros por parte de gente un poco rota, que parece estar siempre en el lugar equivocado, sintiéndose insatisfecha con las decisiones que va tomando y deseando lo que no tiene. Lo bueno de Amores compartidos es que nunca se sabe qué puede ocurrir en la escena siguiente; lo no tan bueno, es que llega una instancia en que, tras tantos enredos, tantos nuevos amantes y tantos cambios de rumbo, la película termina por abrumar un poco, aunque los cuatro intérpretes mantienen un timing envidiable para la comedia física y verbal, para el slapstick y los duelos a puro diálogo filoso, para comportarse a veces como eternos adolescentes y en otros mostrar su faceta más frágil y sensible.

En sus zonas más perversas, Amores compartidos recuerda a esos personajes disfuncionales, sin contención, del cine de Todd Solondz, pero también a la neurosis que domina las historias Woody Allen, a la audacia sexual de Lina Wertmüller y al encanto de un clásico como Pecadora equivocada  / The Philadelphia Story (hay algo de screwball comedy y otro tanto de algo más sofisticado); en otros, en cambio, la cosa pasa por una comedia de parejas más convencional y arquetípica aunque igualmente atractiva.

Michael Angelo Covino se reserva para sí el papel más ingrato, más patético, y es su socio Kyle Marvin quien mejor articula las múltiples aristas y derivas del relato, mientras que Dakota Johnson y Adria Arjona aportan bastante más que su fotogenia y su capacidad de seducción. Son como dos foráneas y hasta por momentos figuras atípicas dentro del universo caótico, delirante y algo freak de estos dos guionistas e intérpretes, pero se incorporan al mismo con naturalidad, gracia y fluidez. Los opuestos, se sabe, siempre terminan por atraerse.

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