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BAFICI 2025
Crítica de “La mujer de río”, película de Néstor Mazzini (Competencia Argentina) - #BAFICI2025
Cierre de la trilogía iniciada con 36 horas (2021) y Cuando oscurece (2022).
La mujer del río (Argentina, Uruguay/2025). Dirección y guion: Néstor Mazzini. Elenco: César Troncoso, Andrea Carballo, Matilde Creimer Chiabrando, Paula Ransenberg, Paula Rubinsztein y Roberto Carnaghi. Fotografía: Analía Pollio. Edición: Fernando Epstein. Dirección de arte: Luciana Kohn. Sonido: Manuel Scavone y Nicolás Rodríguez Mieres. Música: Manuel Scavone, Nicolás Rodríguez Mieres y Diego Rodríguez Mieres. Producción: Paulina Zoboli Casamayor y Martín Almada Tomeo. Producción ejecutiva: Paulina Zoboli Casamayor. Duración: 90 minutos. En la Competencia Argentina.
¿Quién dijo que en la Argentina no se hacen secuelas? El realizador Néstor Mazzini se adentró en una trilogía sobre el quiebre de una familia titulada Autoengaño. La primera parte fue 36 horas, sobre un hombre (César Troncoso) enfrentado al pago de una importante deuda laboral el mismo día del cumpleaños de su hija, lo que generaba nuevas rispideces con su socia y ex pareja Érica (Andrea Carballo). Al año siguiente fue el turno de Cuando oscurece, en la que el mismo personaje masculino secuestraba a la hija, para desesperación de su madre. Y el BAFICI 2025 alberga el cierre de una desventura que termina de la peor manera posible.
Lo que no quiere decir que la clausura planteada sea descabellada. Por el contrario, parece sacada de los sectores más oscuramente cercanos de la realidad. Como si fuera un remedo tardío de Memento, La mujer del río comienza con el desenlace; esto es, con aquel hombre (Troncoso) llegando a la casa donde vive su ex con su nuevo marido y aquella hija, ya a punto de ingresar a la adolescencia, para balear a Érica. A partir de allí, Mazzini despliega una trama que irá construyéndose desde aquel momento hacia atrás, hasta llegar a los sucesos ocurridos a partir de los tres años posteriores al secuestro de Cuando oscurece.
Es así que nos enteraremos que el hombre pasó un par de años en la cárcel y, ahora, recién salido en libertad, está dispuesto a todo con tal de retomar el contacto con su hija y demostrarle a Érica que aprendió la lección y ya no es quien supo ser. No hay que ser muy intuitivo para suponer que el panorama no es precisamente como lo describe ese padre con evidentes síntomas psicopáticos. Si bien encaja en el rol de villano (a lo que aporta mucho la notable labor de Troncoso), hay un dejo de tristeza en la ausencia de mecanismos de asistencia y control.
Película indudablemente doliente e incómoda, La mujer del río no es tanto un thriller (sí lo eran las anteriores) como un triste drama familia de corte realista y urbano, con una impronta un tanto desprolija que le sienta muy bien al corte naturalista, de recorte de lo cotidiano, que busca el relato. Un relato cuyo defecto más evidente es que, por su estructuración inversa, termina desvaneciéndose, como yéndose en fade.
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