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Crítica de “Estación zombie 2: Península”, de Yeon Sang-ho

Se estrena en el cine online de la cadena Cinemark Hoyts esta secuela de la exitosa Invasión zombie (130.000 espectadores en 2017) que, más allá de sus logros y carencias, merecía ser vista en pantalla grande.

Estreno 17/12/2020
Publicada el 16/12/2020

Estación zombie 2: Península (Train to Busan Presents: Peninsula / Bando, Corea del Sur/2020). Dirección: Yeon Sang-ho. Elenco: Gang Dong-won, Lee Jung-hyun, Lee Re, Kwon Hae-hyo, Gyo-Hwan Koo, Kim Min-jae, Kim Do-yoon, Lee Ye-won y Jang So-yeon, Guion: Yeon Sang-ho y Ryu Yong-jae. Fotografía: Lee Hyung-deok. Música: Mowg. Edición: Jinmo Yang. Distribuidora: BF Distribution. Duración: 116 minutos. Apta para mayores de 16 años.

Invasión zombie dejó la vara a una altura digna de récord mundial. Aquella película tenía una premisa básica (un grupo de personas desconocidas entre sí debe sobrevivir a un ataque zombie en un tren) como punto de inicio para un recorrido por la red ferroviaria surcoreana tan violento como divertido y con un abanico de emociones que iba de la tensión y el peligro al melodrama paterno-filial. En medio de varias de las mejores secuencias de acción de los últimos años, aquel film mixturaba los tópicos habituales del cine de zombies con una hondura dramática poco habitual para una propuesta de este tipo. 

Luego de la precuela animada Estación Zombie: Seúl, el director de Sang-ho Yeon retoma aquel universo para una secuela que, aunque más grande y con un indudables “valores de producción”, está lejos, muy lejos de su predecesora. Tanto es así que la única filiación es el título. Por fuera de eso, el resultado es una (otra) película donde los zombies, antes que protagonistas, son meros obstáculos, el marco decorativo de una nueva historia de supervivencia, aunque ahora en condiciones muy distintas. 



Estación zombie 2: Península transcurre cuatro años después de lo ocurrido en Busan, con el brote devenido en epidemia –imposible no resignificar todas las películas sobre pandemias luego del  Coronavirus– y la región del paciente cero bajo un estricto confinamiento que un grupo de surcoreanos exiliados en Hong Kong (todos ellos con sus respectivos traumas a cuestas) intentará romper para quedarse con un camión abandonado lleno de dinero (20 millones de dólares para ser más precisos). Para eso los llevarán en barco y los dejarán solos, munidos de armas e intercomunicadores, durante 72 horas. 

Mucho más cercana al ideario carcelario de Rescate en Nueva York y al despliegue visual de Guerra Mundial Z, Península parte de la premisa de que el enemigo no son los muertos sino los vivos: nada nuevo bajo el sol. Para forzar esa metáfora, el guion pone a varias cuadrillas de soldados dejadas a su suerte en el lugar para que opongan resistencia al robo, desatando así un enfrentamiento resuelto de la peor manera posible: sin preocuparse por los conflictos de los personajes y vaciando de dramatismo a las escenas de acción recargadas de efectos especiales.

COMENTARIOS

  • 16/12/2020 20:13

    Sus andanzas en el cine de superhéroes (que para mi no están mal) le costaron a Zack Snyder el rechazo y ninguneo de sectores de la crítica y el público que hoy obvian sus logros y olvidan uno de sus mejores trabajos que fue el remake de El amanecer de los muertos. Recuerdo incluso críticos de El Amante resaltando que casi preferían el remake de Snyder a la obra original. Train to Busan, con todo lo destacable que tiene, queda muy lejos de aquel opus de Snyder, e incluso de otra gran película de zombies de aquellos años, los 28 días de Danny Boyle. Incluso hay por aquellos tiempos 3 o 4 películas independientes, clase B, o como quieran definirse, del género, que pocos vieron que también son muy recomendables. Indudablemente, Busan es una buena película, su factura técnica es impecable, y el cambio de escenario le aporta su gracia. También tiene a favor su comparación directa (por la época en que se estrenó) con las infumables temporadas de Walking dead que obviamente la benefician. Pero convengamos que Busan repite hasta el hartazgo todos los tópicos y clichés del género, y esta lejos de ser un clásico o una película rupturista como algunos vendieron. Es un buen producto, y seguramente también lo sea esta secuela, más en contraposición con exponentes recientes como Zombieland o WWZ. Pero si miramos un poco más atrás de 2010, cuando Hollywood no era tan mojigato, es fácil darse cuenta que Busan tampoco dejó una vara tan alta.

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